Mirar atras

Encaramado a mis años

La vida se va pudriendo

En mi cuerpo cada instante.

Me siguen naciendo días que

mueren con el filo de la tarde

Mueren como perros de carretera

con el sol en sus colmillos y la boca siempre abierta.

El otoño por las rendijas de las puertas,

Viene silbando hastío y buscando soledades

entre las hojas esquivas de los vaivenes del aire.

 

En esta estación que dura

más allá de los cincuenta

La vida me va ganando con su estrategia certera:

Cuando yo era fuerte y de un sopapo pudiera

haberla derribado ella

siempre se subía a la acera.

Ella se iba escondiendo

entre pechos de muchachas, en dobladillos de faldas

Entre los besos no dados y así iba por delante

volando la zanahoria, acechando su celada

corría doblando esquinas, huyendo entre

los perfumes de los amores debutantes.

 

Y así los ladridos se fueron alejando y las esquinas no se doblan

ahora los labios de las mujeres solo tienen palabras y cigarrillos.

Entonces ya se deja ver la que antes huía, ya se deja coger,

Cuando no tengo manos para ella, cuando sabe que no

puedo hacer trampas, cuando mis pantalones no tienen cañones

y voy a perder la batalla.

 

¿Fueron acaso, aquellos amores ciertos? ¿Fueron ciertas las ambrosías?

¿O solo fueron añagazas de trolera a fuer de vieja?

¿Fueron verdad los amaneceres? ¿Eran nuevos todos los días?

O eran solo cadáveres repetidos con la mirada perdida.

 

Aunque te lo pida, aunque te implore

Yo sé que no serás honesta

Y dirás que no jugaste conmigo

Que tuve oportunidades y que aquellas caricias

de cierto fueron reales y que las noches nacían

del embarazo del día.

 

No se lo digas a nadie, y que nadie lo comprenda

Solo tú y yo lo sabemos

que vas sembrando personas

y cercenando ilusiones,

vas lidiando reproches y extendiendo mañanas

de los despojos de anoche.

A mi déjame ir, yo ya no te persigo

Tengo los bolsillos llenos de vacios y de ausencias

de agujeros donde fueron

perdiéndose los inviernos

 

Y allí a lo lejos, donde se hospeda lo tierno

Solo me queda memoria

de los fríos del infierno.

acurrucarme en tus brazos

y decirte que lo siento.

 

Soren

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Sepelio

Van andando las palabras

Van andando los sonidos

entre lenguas de pantallas,

entre oídos dormidos

 

Atrás ya se han quedado

pragmáticas y contextos

y se van quedando solas

con sus fríos y sus miedos.

 

Están llorando las cosas

porque mueren cada día

los vocablos nombradores

que de nácar las vestían.

 

Llegan advenedizos

algunos modelos nuevos

con aristas relucientes

de palabras de muy lejos.

 

Se acomodan en las bocas

los pendráis y los imeil

y se acuestan los guasap

rodeados de amapolas.

 

Nuevos son los vocablos

los significados viejos

y creemos que pintamos

con la boca un mundo nuevo

 

 

pero sus ideas arcanas

son herrumbrosos trastos,

los mismos dichos que fueron

en Castilla ya engendrados.

 

En el asilo hay un huerto

que recorren los vocablos

tristes, heridos, sin brillo,

que ya no son lo que fueron.

 

hogaño están deslustrados

pidiendo limosna acaso

en el retrete del tiempo

los lleva el olvido alado.

 

Voy mi espich ya terminando

que  mis palabras han muerto

están de corpore insepulto

entre los dedos del viento.

 

Soren

Creatura

Un amor de alfarero

con el pulso firme y la tensión precisa

que moldee tu piel

que manche tu pelo con limpieza.

En el torno giran los cuerpos enlazados

con arcilla de agua detenida.

Las yemas de los dedos deslizando

entre deforme arcilla modelando.

Quiero el tacto del hilo que no corta

que se hunde entre tus labios

y crea una figura nueva.

Quiero un cuerpo de barro para tus dedos

que midan la presión de cada poro.

Quiero pegarme entre tus huecos

y germinar con el calor en primavera.

Que el fuego de tu horno me endurezca

y me haga fuerte y resilente.

Seré la simetría de tu volumen

en cada vuelta de noche en nuestra cama.

Quiero jugar con tu barro

como cuando Dios lo hiciera.

Quiero un cuerpo de barro y alma de cera

que guarde en su impronta las formas que le aprietan

que no olvide tus arrugas y tus quejas

que se derrita si la aprietas.

Quiero ser los dedos del alfarero

resbalando por tu cuerpo

hasta elevar la figura perfecta

ser alfarero con alma de cera.

Soren

Separados

El tren llegó silencioso, flotando en el aire. Las puertas se apartaron; entró con dificultad -ya son 67-. Ocupó el asiento 12.

Al fondo, agarrada a los traqueteos la vio. Aún se le aceleraba el corazón.

Se aproximó su estación. El vagón los derramó en el andén y sus manos se encontraron:

– ¿Que tal hoy, amor?

–  Muy bien, como siempre, lo he vuelto a sentir cuando me mirabas.

No podían olvidar la tormenta en el corazón de aquel lejano día, cuando se conocieron; hace tanto. Y para nunca olvidarlo se condenaron a viajar siempre separados.

Soren

(Microrrelato ganador del premio “Mayor indiferencia del jurado” en el concurso de Cercanias de Renfe.)

Aprendizaje del inglés, del otro mundo

Su mayor anhelo desde niño, fue aprender inglés. Cuando ya lo hablaba con confianza, quiso profundizar aún más. Pensar en ingles era la mejor forma de comunicarse con los británicos y con todos los angloparlantes.

Pero después de varios meses inmerso en ese ingrato idioma; un atardecer no recordó como se decia en español “when the night comes” y tampoco recordaba “How say when leaves fall on the ground”.

Se dio cuenta de que “take” “get” y “go on” y otros secuaces similares se habían comido a “anochecida” y a “hojarasca” y a otras muy largas palabras. Su mundo había perdido todas esas esquinas que le hacen sorprendente e interesante. sintió que vivía en un mundo distinto en el cual se habian perdido brillos y olores. Se miró in the mirror and he supo he  don´t era the mismo….. y no lo sería jamas.

Soren

 

Tristes peritos

Tenía la sensación, hacía ya varias semanas, de que las cosas le sobrepasaban por encima de su cabeza, como cuando vueltos hacia la orilla, una ola nos golpea y empuja hacia la playa, así, de pronto, empujándote sin respeto, a vivir una situación nueva, una actividad distinta.

Tenía la sensación, hace ya varias semanas, de que el frasco de la luz se había derramado, y se extendía a lo largo de todo el día, llegando a los albores primigenios de la mañana y hasta los últimos confines del crepúsculo. El frasco en el suelo seguía dejando escapar la claridad entre medias de sus trozos rotos.

Últimamente su cuerpo se alteraba: su nariz se enrojecía y sus pulmones daban silbos dodecafónicos cuando se acostaba. Se sentía alterado distinto, expectante.

A todo ese alguarín de sensaciones el taciturno doctor lo llamó “astenia primaveral de tipo alérgico” y lo que es peor ” se te pasará en unos días”. Tristes peritos en primaveras los doctores iletrados.

 

Soren

(ya estoy de vuelta)

Imposibilidad gráfica

Le había costado mucho planificar el poema postrero de su último libro. Había pensado mucho sobre la rima, los sonidos y las sensaciones asociadas al significado. Había estructurado bien sus partes, sus versos y hemistiquios. Todo era perfecto pero llevaba ya varias semanas sin poderle terminar. La razon era su edad, ya tenía mas de setenta años, quizás fuera su último poema. La última palabra debia encajar con la rima de “haz” y debía contener tres letras  y una silaba…….pero incomprensiblemente hacia tiempo que esa palabra había desaparecido; cuando la “z” se combinaba con la “p” y la “a” del procesador emergía un mensaje : “syntax error. palabra en desuso”.

Fue incapoz de juntar esas tres letras.

Soren

 

(Dedicado a los cristianos de Siria)