Archivo mensual: abril 2016

De Mayo

…seguían despeñandose los días por los surcos de las arrugas de un Abril, húmedo y cálido como un amor de primavera.

Los funerales de las nubes que no se dejan enterrar, lavan  residuos de un invierno de cenizas que ha olvidado el camino de regreso. 

Llamando están a la puerta un manojo de rayos de trigo atados de Mayo el mes.

Soren

El exhibicionista

 

Esta mañana había poca gente en el andén del metro. Lo vio bajar por la escalera de entrada, sentada en uno de los juegos de tres sillas que, al efecto, estaban pegadas a la pared. Parecía un hombre mayor –quizás no lo fuera tanto, pero lo parecía-. Le extrañó su vestimenta, una  gabardina clásica blanca desabrochada que sujetaba cerrada, con las manos sumergidas en los bolsillos.

Ana dejó de mirar a ese transeúnte gabardinero y regreso a la página 79 de la última obra de Posteguillo. De repente, oyó una algazara y un griterío: “sinvergüenza, “degenarao”…llamen a la policía.”. No pudo sustraerse a mirar el origen de ese tumulto extraño; “tápese, sátiro” le conminaba un señor con bigote.

Desde su posición, Ana, solo conseguía ver al señor de la gabardina de espaldas y con las manos aperturando las dos partes delanteras de la gabardina. De inmediato vio pasar corriendo un par de vigilantes de seguridad que atraparon al señor y cerraron la raída gabardina.eee

Cuando ambos vigilantes pasaron delante de Ana empujando al señor, ella pudo comprobar que el señor iba completamente vestido. En el interior de la gabardina además de un antiguo traje de “príncipe de Gales” se veían, lo que parecían libros colgados sobre el forro de la gabardina. Los empellones de los de seguridad hicieron caer varios de esos objetos a los pies de la joven; los recogió y los miró: el primero era una edición antigua de la Ética a Nicómaco de Aristóteles y el segundo un ejemplar de “Utopía” de Tomás Moro; al ir a hojearlos, la señora que ocupaba el asiento contiguo del grupo de tres asientos, le dijo….”no toques esas “guarrerías”, que no son más que obscenidades”. exhAna no pudo evitar el acto reflejo de soltar los libros, mientras que desde el andén de enfrente, se oía a voz en grito….”Depravado…a la cárcel con él”.

Soren