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Separados

El tren llegó silencioso, flotando en el aire. Las puertas se apartaron; entró con dificultad -ya son 67-. Ocupó el asiento 12.

Al fondo, agarrada a los traqueteos la vio. Aún se le aceleraba el corazón.

Se aproximó su estación. El vagón los derramó en el andén y sus manos se encontraron:

– ¿Que tal hoy, amor?

–  Muy bien, como siempre, lo he vuelto a sentir cuando me mirabas.

No podían olvidar la tormenta en el corazón de aquel lejano día, cuando se conocieron; hace tanto. Y para nunca olvidarlo se condenaron a viajar siempre separados.

Soren

(Microrrelato ganador del premio “Mayor indiferencia del jurado” en el concurso de Cercanias de Renfe.)

Aprendizaje del inglés, del otro mundo

Su mayor anhelo desde niño, fue aprender inglés. Cuando ya lo hablaba con confianza, quiso profundizar aún más. Pensar en ingles era la mejor forma de comunicarse con los británicos y con todos los angloparlantes.

Pero después de varios meses inmerso en ese ingrato idioma; un atardecer no recordó como se decia en español “when the night comes” y tampoco recordaba “How say when leaves fall on the ground”.

Se dio cuenta de que “take” “get” y “go on” y otros secuaces similares se habían comido a “anochecida” y a “hojarasca” y a otras muy largas palabras. Su mundo había perdido todas esas esquinas que le hacen sorprendente e interesante. sintió que vivía en un mundo distinto en el cual se habian perdido brillos y olores. Se miró in the mirror and he supo he  don´t era the mismo….. y no lo sería jamas.

Soren

 

Tristes peritos

Tenía la sensación, hacía ya varias semanas, de que las cosas le sobrepasaban por encima de su cabeza, como cuando vueltos hacia la orilla, una ola nos golpea y empuja hacia la playa, así, de pronto, empujándote sin respeto, a vivir una situación nueva, una actividad distinta.

Tenía la sensación, hace ya varias semanas, de que el frasco de la luz se había derramado, y se extendía a lo largo de todo el día, llegando a los albores primigenios de la mañana y hasta los últimos confines del crepúsculo. El frasco en el suelo seguía dejando escapar la claridad entre medias de sus trozos rotos.

Últimamente su cuerpo se alteraba: su nariz se enrojecía y sus pulmones daban silbos dodecafónicos cuando se acostaba. Se sentía alterado distinto, expectante.

A todo ese alguarín de sensaciones el taciturno doctor lo llamó “astenia primaveral de tipo alérgico” y lo que es peor ” se te pasará en unos días”. Tristes peritos en primaveras los doctores iletrados.

 

Soren

(ya estoy de vuelta)

Imposibilidad gráfica

Le había costado mucho planificar el poema postrero de su último libro. Había pensado mucho sobre la rima, los sonidos y las sensaciones asociadas al significado. Había estructurado bien sus partes, sus versos y hemistiquios. Todo era perfecto pero llevaba ya varias semanas sin poderle terminar. La razon era su edad, ya tenía mas de setenta años, quizás fuera su último poema. La última palabra debia encajar con la rima de “haz” y debía contener tres letras  y una silaba…….pero incomprensiblemente hacia tiempo que esa palabra había desaparecido; cuando la “z” se combinaba con la “p” y la “a” del procesador emergía un mensaje : “syntax error. palabra en desuso”.

Fue incapoz de juntar esas tres letras.

Soren

 

(Dedicado a los cristianos de Siria)

De Mayo

…seguían despeñandose los días por los surcos de las arrugas de un Abril, húmedo y cálido como un amor de primavera.

Los funerales de las nubes que no se dejan enterrar, lavan  residuos de un invierno de cenizas que ha olvidado el camino de regreso. 

Llamando están a la puerta un manojo de rayos de trigo atados de Mayo el mes.

Soren

El exhibicionista

 

Esta mañana había poca gente en el andén del metro. Lo vio bajar por la escalera de entrada, sentada en uno de los juegos de tres sillas que, al efecto, estaban pegadas a la pared. Parecía un hombre mayor –quizás no lo fuera tanto, pero lo parecía-. Le extrañó su vestimenta, una  gabardina clásica blanca desabrochada que sujetaba cerrada, con las manos sumergidas en los bolsillos.

Ana dejó de mirar a ese transeúnte gabardinero y regreso a la página 79 de la última obra de Posteguillo. De repente, oyó una algazara y un griterío: “sinvergüenza, “degenarao”…llamen a la policía.”. No pudo sustraerse a mirar el origen de ese tumulto extraño; “tápese, sátiro” le conminaba un señor con bigote.

Desde su posición, Ana, solo conseguía ver al señor de la gabardina de espaldas y con las manos aperturando las dos partes delanteras de la gabardina. De inmediato vio pasar corriendo un par de vigilantes de seguridad que atraparon al señor y cerraron la raída gabardina.eee

Cuando ambos vigilantes pasaron delante de Ana empujando al señor, ella pudo comprobar que el señor iba completamente vestido. En el interior de la gabardina además de un antiguo traje de “príncipe de Gales” se veían, lo que parecían libros colgados sobre el forro de la gabardina. Los empellones de los de seguridad hicieron caer varios de esos objetos a los pies de la joven; los recogió y los miró: el primero era una edición antigua de la Ética a Nicómaco de Aristóteles y el segundo un ejemplar de “Utopía” de Tomás Moro; al ir a hojearlos, la señora que ocupaba el asiento contiguo del grupo de tres asientos, le dijo….”no toques esas “guarrerías”, que no son más que obscenidades”. exhAna no pudo evitar el acto reflejo de soltar los libros, mientras que desde el andén de enfrente, se oía a voz en grito….”Depravado…a la cárcel con él”.

Soren

Esta reflexion la escribi en Noviembre de 2012, y al repasarlo hoy me he dado cuenta que los lagartos siguen igual de ciegos pero mas viejos….

Metamorfosis de una sociedad en vísperas de unas elecciones.

Después de la inundación de tantas mentiras y vanas promesas electorales, la gente fue perdiendo las orejas y las gafas se le caían. Al no tener gafas,  empezaron a tropezar, primero en la calle, luego en la misma piedra, hasta que no pudieron levantarse. Los párpados se pusieron en huelga y nunca subían. A fuerza de arrastrarse  se  les endurecieron las manos y el pecho, donde un enorme corazón encogía. El mundo se convirtió en una tiranía de políticos, que pastoreaban una grey de enormes lagartos ciegos sin corazón, derrotados por sus propias mentiras.