Andar de nuevo

Este poema surgido por y dedicado al pequeño Gabriel, el “pececito”.

 A todos los niños G.

 

Llueve.
Llueven gotas en el plástico,
se asfixian los peces de plastilina
con bocanadas azules.

Mueren las lagrimas en comisuras
de labios estirados.
Los doctores con fonendos
van auscultando los pozos,
las aguas, los corazones.

Lo negro, el estiércol
que vomitan por su boca grande
todas las pantallas.

Mientras en la playa se oculta
un sol con dientes que se lleva con él
la cadencia del andar.

Los almendros ya no serán vistos
y sus blancas flores se tiñen de fucsia
para nadie, solo para la lluvia.

¿Quien parará este tsunami?
¿Quien detendrá la epidemia?
¿Cuantos harán falta?

Como agua vertida
nos impregna la violencia
lo feo, lo negro, lo final, la nada.

Pensando que no hay remedio,
le ponemos tiritas a los peces
en los charcos.

Al menos, uno de ellos, tan solo uno
herido nada en el mar.

Soren

Poema ganador del 4º certamen del Premio Nacional de Poesía “Miguel Baón”, 2018.

 

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Una respuesta a “Andar de nuevo

  1. No hay final para la violencia

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