Archivo mensual: julio 2017

Mirar atras

Encaramado a mis años

La vida se va pudriendo

En mi cuerpo cada instante.

Me siguen naciendo días que

mueren con el filo de la tarde

Mueren como perros de carretera

con el sol en sus colmillos y la boca siempre abierta.

El otoño por las rendijas de las puertas,

Viene silbando hastío y buscando soledades

entre las hojas esquivas de los vaivenes del aire.

 

En esta estación que dura

más allá de los cincuenta

La vida me va ganando con su estrategia certera:

Cuando yo era fuerte y de un sopapo pudiera

haberla derribado ella

siempre se subía a la acera.

Ella se iba escondiendo

entre pechos de muchachas, en dobladillos de faldas

Entre los besos no dados y así iba por delante

volando la zanahoria, acechando su celada

corría doblando esquinas, huyendo entre

los perfumes de los amores debutantes.

 

Y así los ladridos se fueron alejando y las esquinas no se doblan

ahora los labios de las mujeres solo tienen palabras y cigarrillos.

Entonces ya se deja ver la que antes huía, ya se deja coger,

Cuando no tengo manos para ella, cuando sabe que no

puedo hacer trampas, cuando mis pantalones no tienen cañones

y voy a perder la batalla.

 

¿Fueron acaso, aquellos amores ciertos? ¿Fueron ciertas las ambrosías?

¿O solo fueron añagazas de trolera a fuer de vieja?

¿Fueron verdad los amaneceres? ¿Eran nuevos todos los días?

O eran solo cadáveres repetidos con la mirada perdida.

 

Aunque te lo pida, aunque te implore

Yo sé que no serás honesta

Y dirás que no jugaste conmigo

Que tuve oportunidades y que aquellas caricias

de cierto fueron reales y que las noches nacían

del embarazo del día.

 

No se lo digas a nadie, y que nadie lo comprenda

Solo tú y yo lo sabemos

que vas sembrando personas

y cercenando ilusiones,

vas lidiando reproches y extendiendo mañanas

de los despojos de anoche.

A mi déjame ir, yo ya no te persigo

Tengo los bolsillos llenos de vacios y de ausencias

de agujeros donde fueron

perdiéndose los inviernos

 

Y allí a lo lejos, donde se hospeda lo tierno

Solo me queda memoria

de los fríos del infierno.

acurrucarme en tus brazos

y decirte que lo siento.

 

Soren

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Sepelio

Van andando las palabras

Van andando los sonidos

entre lenguas de pantallas,

entre oídos dormidos

 

Atrás ya se han quedado

pragmáticas y contextos

y se van quedando solas

con sus fríos y sus miedos.

 

Están llorando las cosas

porque mueren cada día

los vocablos nombradores

que de nácar las vestían.

 

Llegan advenedizos

algunos modelos nuevos

con aristas relucientes

de palabras de muy lejos.

 

Se acomodan en las bocas

los pendráis y los imeil

y se acuestan los guasap

rodeados de amapolas.

 

Nuevos son los vocablos

los significados viejos

y creemos que pintamos

con la boca un mundo nuevo

 

 

pero sus ideas arcanas

son herrumbrosos trastos,

los mismos dichos que fueron

en Castilla ya engendrados.

 

En el asilo hay un huerto

que recorren los vocablos

tristes, heridos, sin brillo,

que ya no son lo que fueron.

 

hogaño están deslustrados

pidiendo limosna acaso

en el retrete del tiempo

los lleva el olvido alado.

 

Voy mi espich ya terminando

que  mis palabras han muerto

están de corpore insepulto

entre los dedos del viento.

 

Soren

Creatura

Un amor de alfarero

con el pulso firme y la tensión precisa

que moldee tu piel

que manche tu pelo con limpieza.

En el torno giran los cuerpos enlazados

con arcilla de agua detenida.

Las yemas de los dedos deslizando

entre deforme arcilla modelando.

Quiero el tacto del hilo que no corta

que se hunde entre tus labios

y crea una figura nueva.

Quiero un cuerpo de barro para tus dedos

que midan la presión de cada poro.

Quiero pegarme entre tus huecos

y germinar con el calor en primavera.

Que el fuego de tu horno me endurezca

y me haga fuerte y resilente.

Seré la simetría de tu volumen

en cada vuelta de noche en nuestra cama.

Quiero jugar con tu barro

como cuando Dios lo hiciera.

Quiero un cuerpo de barro y alma de cera

que guarde en su impronta las formas que le aprietan

que no olvide tus arrugas y tus quejas

que se derrita si la aprietas.

Quiero ser los dedos del alfarero

resbalando por tu cuerpo

hasta elevar la figura perfecta

ser alfarero con alma de cera.

Soren