El viajero cansado

El viajero iba recostado en un jubón harapiento abandonándose al vaivén del camino. La cabeza gacha y su espalda grande dolorida. Atrás se iba perdiendo Siracusa debajo de un horizonte que crecía y devoraba el pueblo del dictador.

– ¿En qué va pensando mi señor? le veo cabizbajo.Platon-1

Después de una pausa larga, levantó unos ojos apagados y húmedos.

– ..en nada. No pienso en nada mas que posiblemente he malgastado mi vida. Que toda una vida de reflexión intentando averiguar la mejor manera de vivir en comunidad, en la polis, no ha servido para nada.

– No diga eso mi señor Platón, todos le admiran. Es usted un sabio reconocido.

-Probablemente no se acuerden de mi ni mis propios hijos…

Y el sirviente creyó ver una lágrima que resbalaba por su mejilla.

 

Soren

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