La Sonrisa

La sonrisa

Mientras el sacerdote comenzaba el sermón, él deslizaba la mano dentro del bolso marrón de la señora arrodillada de al lado. Sudaba por todos los poros de su piel, quizás fuera el hambre o la desesperación o ambas.

-…es lo último, esto es lo último. Un cristiano como yo aprov

echar la iglesia para esto, Dios no tendrá compasión de mi –pensaba mientras se guardaba la cartera en el bolsillo interior de la chaqueta.

Después de la bendición final se dirigió a la salida entre el tumulto y los empellones. Cuando iba a atravesar la puerta, se giró a mirar al sagrario y

CristoDeLaSonrisa

oyó una voz que le decía: “señor, se le ha caído la cartera”. Se volvió y contemplo a la señora de al lado que le tendía la cartera sustraída. Miró la cara de Jesus y no supo si fue un furtivo rayo de luz o el Cristo que le sonreía.

Soren

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