Días ordinarios

Cuando despertó en su cama se dio cuenta que era un nuevo día estupendo y sin estrenar, sólo para él. Dios no lo había escuchado. No era lo que quería. Él quería días normales, ordinarios,anodinos.
Su vida, hasta el momento, había sido un alguarín de vino y ambrosía sin descanso; y era precisamente este hecho el que le atormentaba. El recuerdo de esos días plenos y felices, el recuerdo de amores perdidos que no volverán. Los días pasados de gozo y placer con los amigos, se habían convertido en un perpetuo recuerdo de angustia. Esos días nunca volverán.Tan sólo tengo el presente y el tormento del recuerdo. Quiero días anodinos.

Soren

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