El viaje inesperado

Veo junto a su reloj unos números grabados en su piel. Un teléfono. Tinta azul. Trazo apresurado.

-….no no, no sé de quién es…no me acuerdo. Con lo del accidente no me acuerdo de nada.

Es una suerte, conforme quedó el coche, que no le pasara nada. Que fastidio esa cita con un “cliente” tan inesperada. Bah, no es nada –pensó-.

Pero en su cabeza resonaban como “topetazos” ….seis, cuatro, nueve….

Soren

 

 

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