La luz difusa

Siempre fue enemiga de los corsés, siempre iba sin sujetador. Enemiga de las leyes. No le gustaban las ataduras, ni políticas, ni sociales. Odiaba las convenciones. Le gustaba ir a contracorriente- solo por ir en contra-. Le gustaba el viento en la cara y en el culo.

Ahora bajo la luz difusa de los cuarenta, se sentía cansada y se preguntaba porqué todo se había derrumbado.

Quizas fue por ese odio a las ataduras, que tropezó con sus propios cordones y deseos.

 

Soren

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